En ocasiones el alcohol recompone nuestro orgullo roto pero los fármacos de última generación nos prometen volver más inteligentes, más amados, más sociables o más eficientes. El ser perfecto puede estar en un bote de pastillas.
Yolanda Adrover (Felanitx, 1977) nos propone con su obra metáforas y ejercicios ópticos que nos acercan a un mundo que oscila entre lo oculto y lo evidente. Porque si algo hay en sus historias es un férreo dogma en las vivencias humanas de las que me atrevería a llamar invisibles, de las que castigan, y nos remiten muy delicadamente a experiencias agredidas y confinadas.
Adrover nos muestra sus habituales interrogantes sobre el paradigma de las relaciones entre la mujer y el arte, usa el acento literario para construir poéticamente escenas donde la mujer expone su papel escondido en la sociedad, y a modo de pantallas presenta un juego de volúmenes, de densidades, con pulcritud ejecutiva, que animan a expresar emociones y sentimientos. Tan rigurosa como sensible, Adrover exhibe sencillez y nos muestra la importancia de la costura y los hilos en nuestra vida, de lo que esta acción representa en nuestra cultura y su vinculación con la mujer.
Esta última semana volvieron los disturbios en El Cairo; crueles imágenes mostraban como la policía militar arrastraba mujeres y arrancaba sus prendas, dejando al descubierto su intimidad, aquella que ellos mismos ocultan, censuran y arremeten. Precisamente, la instalación de Yolanda Adrover trata el tema de la identidad y convierte la rejilla de tela de los burka, en un fragmento de media, otra pieza que había permanecido oculta durante siglos de las miradas ajenas, hasta que en los años veinte la moda à la garçonne invadió Europa y la mujer tuvo la oportunidad de mostrar esa parte de su propio cuerpo.
Adrover sigue la estela de otras artistas que han tocado la temática femenina e incide desde la melancolía, y en un contexto postmoderno, en mostrar figuras enfrentadas a la vida fugaz de las cosas terrenales, y al paso inexorable del tiempo. Un tiempo que según para que cosas no cuenta.

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